Una funcionaria australiana ha denunciado al Estado tras un “accidente cotidiano” en el que resultó herida mientras practicaba sexo durante un viaje oficial. La mujer sufrió lesiones en la nariz, boca y dientes después de que un espejo de pared cayera encima de la cama mientras estaba en el acto sexual, afirmó su abogado, Leo Grey.
La trabajadora estatal, hospedada en un hotel antes de acudir al día siguiente a una reunión de trabajo, pidió una compensación por daños y perjuicios.
El letrado alegó en un tribunal de Sidney que la mujer fue herida en “un accidente cotidiano que sucedió en la habitación de un hotel por la noche” y que no necesitaba permiso oficial para tener compañía en su habitación.
Además sostuvo que durante un viaje oficial las personas necesitan comer, dormir y atender sus necesidades derivadas de la higiene personal, pero “no necesitan tener sexo”.