Escrito por: Frederich E. Berges. el dia.
Esa célebre frase ¿Y ahora, quién podrá defendernos? se popularizó como el llamado del indefenso que pedía la aparición del personaje Chapulín Colorado frente a un peligro o amenaza.
Hoy en día esa frase se ha convertido en un elemento cotidiano del dominicano, que se pregunta a diario, ¿quién podrá defendernos?
Cuando se despierta y se encuentra un maltrecho servicio eléctrico, que no sale una gota de agua por la llave del grifo, y cuando ésta sale no reúne las condiciones de salubridad necesarias.
Cuando desayuna lo que su empobrecido bolsillo pueda pagar no logra salir de la casa sin preocuparse por los cuartos del colegio o de la medicina de la vieja que está enferma, o de cómo reunirá dinero para que se pueda comer caliente ese día.
Sale de la casa, y si es a pie que anda, hace toda clase de malabares para no romperse un tobillo en las quebradas o inexistentes aceras, ocupadas por vehículos o la acumulación de basura pestilente.
Si se le ocurre encender la radio, se encuentra con las estridencias de comunicadores maleducados, insultantes a la inteligencia humana, tratando de vendernos toda clase de intereses, sin importar cuán espurios o parcializados sean.
Leer los periódicos, o ser tan afortunado como para ver la televisión, implica escuchar a políticos desgastados, ofreciendo todo cuanto se les ocurra, denostando al actual mandatario, o su gestión de gobierno.
No ha llegado a su lugar de trabajo y el aludido ciudadano, haciendo galas de su fortaleza humana y espíritu luchador, ya se ha preguntado media docena de veces; ¿y ahora, quién podrá defendernos?
No dejemos que aquellos que nos quieren arrancar el espíritu optimista que nos caracteriza nos lleven a la eterna queja y súplica de estar constantemente preguntando: ¿y ahora, quién podrá defendernos? Pensemos en el futuro de nuestro país, el de nuestras familias y en el propio, y comencemos a pensar en quién podrá defendernos a partir del año próximo.