Todos los que crecieron en pueblos recordarán esto: sabíamos que
la Navidad se acercaba, cuando al pasear por la calle principal veíamos
alinearse los tarantines con los racimos de uvas y las manzanas colgando de
unos hilitos transparentes.
Las uvas pasas, las “gomitas” y los dulces extranjeros,
completaban el cuadro que llenaban nuestros ojos infantiles.
Ya no hay que esperar la Navidad para comer manzanas y aunque
siguen siendo un lujo, la tenemos muy a mano.