En primer lugar, la madre lo mira con enojo mientras mientras el osito trata de excusarse, en cuestión de segundos queda acorralado y después se le ve mirando fijamente a su mamá. ¡Las imágenes son tan tiernas!
Finalmente, el feroz encuentro en el zoológico de la ciudad de Simferópol, Ucrania, llegó a una conclusión pacifica cuando la mamá que pesa unos 250 kg, lo abraza hacia su pecho para confirmarle su amor y perdón.