Martes 17 de abril 2012 by Frank Jiménez.
Etiqueta.Noticia.
Uno de los grandes dilemas que a menudo se presentan en los padres, es
la educación de los hijos durante la etapa de mayor rebeldía: La adolescencia.
Y, la mayoría de ellos, ante la falta de control, suelen caer en dos extremos
que no mejoran la situación: La libertad excesiva o la restricción autoritaria.
Recuerdo muy bien, que cuando estaba en la adolescencia, solía convivir con diversos tipos de jóvenes que estaban siendo educados bajo este tipo de extremos. Por un lado, tenía una compañera de clase a las que sus padres la dejaban hacer todo lo que quería, sin cuestionarla demasiado. Y por la otra, había una chica a la que sus papás no la dejaban hacer nada. ¿El resultado? La chica a la que le permitían hacer de todo, se convirtió en una persona renuente a acatar las normas sociales y a la que no le importaba las consecuencias de sus actos. Mientras que, la que vivía en un ambiente autoritario, cada que podía, se escapaba de su casa, mentía a menudo para no ser castigada y se dedicaba a vivir la vida sin control alguno.
Para muchos investigadores, este tipo de conductas suelen ser muy comunes en los hijos, cuyos padres han utilizado un tipo de educación autoritaria o permisiva. Ya que, como lo señalan los autores del libro Relaciones entre padres e hijos adolescentes, "tanto el autoritarismo, como la permisividad pura, producen efectos no deseables en la conducta y salud psicológica de los hijos". (Estévez, Jiménez, Musitu, 2007, p.27)
Y es que, de acuerdo a los autores del mismo libro, los hijos cuya educación se ha basado en el autoritarismo, tienden a respetar menos las normas sociales; contrarias a lo que muchos padres esperan logran, mediante las restricciones y los castigos constantes.Leer mas.
Recuerdo muy bien, que cuando estaba en la adolescencia, solía convivir con diversos tipos de jóvenes que estaban siendo educados bajo este tipo de extremos. Por un lado, tenía una compañera de clase a las que sus padres la dejaban hacer todo lo que quería, sin cuestionarla demasiado. Y por la otra, había una chica a la que sus papás no la dejaban hacer nada. ¿El resultado? La chica a la que le permitían hacer de todo, se convirtió en una persona renuente a acatar las normas sociales y a la que no le importaba las consecuencias de sus actos. Mientras que, la que vivía en un ambiente autoritario, cada que podía, se escapaba de su casa, mentía a menudo para no ser castigada y se dedicaba a vivir la vida sin control alguno.
Para muchos investigadores, este tipo de conductas suelen ser muy comunes en los hijos, cuyos padres han utilizado un tipo de educación autoritaria o permisiva. Ya que, como lo señalan los autores del libro Relaciones entre padres e hijos adolescentes, "tanto el autoritarismo, como la permisividad pura, producen efectos no deseables en la conducta y salud psicológica de los hijos". (Estévez, Jiménez, Musitu, 2007, p.27)
Y es que, de acuerdo a los autores del mismo libro, los hijos cuya educación se ha basado en el autoritarismo, tienden a respetar menos las normas sociales; contrarias a lo que muchos padres esperan logran, mediante las restricciones y los castigos constantes.Leer mas.