SABADO 28 De abril 2012 by Frank Jiménez.
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No todos los días ocurre que
alguien formula una ecuación que puede transformar el mundo. Pero a veces sí
ocurre, y el mundo no siempre cambia para bien. Algunos creen que la fórmula
Black-Scholes y sus derivadas ayudaron generar el caos en el mundo financiero.
La fórmula se escribió por primera vez en los primeros años
de la década de 1970, pero su historia comienza muchos años antes, en el
mercado de arroz de Dojima en el siglo XVII en Japón, donde se escribían
contratos de futuros para los comerciantes del arroz. Un contrato de futuros
simple dice que una persona acordará comprar arroz de otra persona en un año, a
un precio que acuerdan al momento de la firma.
En el siglo XX, la
Bolsa de Comercio de Chicago era el lugar para que los
comerciantes negociaran no sólo futuros sino contratos de opciones. Un ejemplo
de esto último es un contrato en el que se acuerda comprar arroz en cualquier
momento durante un año, a un precio convenido con la firma, pero que es
opcional.
Es posible imaginarse por qué uno de estos contratos puede
ser útil. Si alguien tiene una cadena grande de restaurantes de hamburguesas,
pero no sabe cuánta carne necesitará comprar el próximo año -y está nervioso de
que el precio pueda subir- entonces lo único que tiene que hacer es comprar
unas opciones en carne.
Pero eso
genera un problema: ¿Cuánto debería estar pagando por esas opciones? ¿Cuánto
valen? Es precisamente acá donde puede ayudar la fórmula revolucionaria
Black-Scholes.
El precio de una hamburguesa
“El problema que trata de solucionar es definir el valor del
derecho, pero no de la obligación, para comprar un activo particular a un
precio específico, dentro de un periodo determinado o al final de él”, dice
Myron Scholes, profesor de finanzas de la Facultad de Negocios de la Universidad de
Stanford, en Estados Unidos, y -por supuesto- co inventor de la fórmula
Black-Scholes.
Una parte del rompecabezas era la pregunta del riesgo: el
valor de una opción para comprar carne a un precio, digamos, de US$2 por un
kilo depende del precio de la carne y cómo ese precio se está moviendo.
Pero la conexión entre el precio de la carne y el valor de
la opción de la carne no varía de una manera sencilla. Depende de qué tan
probable sea la utilización de la acción. Eso, a su vez, depende del precio de
la opción y del precio de la carne. Todas las variables parecen estar enredadas
de manera impenetrable.
Scholes trabajó en el problema con su colega, Fischer Black,
y descubrió que si alguien tiene el portafolio de carne correcto, además de las
opciones para comprar y vender carne, esa persona tiene un portafolio excelente
y totalmente sin riesgos. Como ya conoce el precio de la carne y el precio de
los activos libres de riesgo, si mira la diferencia entre ellos puede calcular
el precio de esas opciones de carne. Esa es la idea básica. Los detalles son
excesivamente complicados.
En la tienda de dulces
En la tienda de dulces
El método Black-Scholes resultó ser una forma no sólo para
calcular el valor de las opciones pero también todo tipo de activos
financieros.
“Éramos como niños en un almacén de dulces, en el sentido
que describíamos opciones en todos lados, las opciones estaban presentes en
todo lo que hacíamos en la vida”, dice Scholes.
Pero Black y Scholes no eran los únicos niños en la tienda
de dulces, dice Ian Stewart, cuyo libro argumenta que la Black-Scholes fue
una invención peligrosa.
“Lo que hizo la ecuación fue darles a todos la confianza
para comerciar con opciones y, de manera muy rápida, con unas opciones
financieras mucho más complicadas, que se conocen como derivadas financieras”,
dice.
Pero a medida que los bancos y fondos de cobertura se
basaron cada vez más en sus ecuaciones, se hicieron más y más vulnerables a los
errores o simplificaciones en las matemáticas.
“La ecuación se basa en la idea de que los grandes movimientos
son en realidad muy, muy raros. El problema es que los mercados reales tienen
estos grandes cambios mucho más a menudo de lo que este modelo predice”, dice
Stewart. “Y el otro problema es que todo el mundo está siguiendo los mismos
principios matemáticos, por lo que todos vamos a obtener la misma respuesta.”
La llegada de los genios
El trabajo de Scholes había inspirado a una generación de
genios matemáticos de Wall Street, y en la década de 1990, él ya era un jugador
en el mundo de las finanzas, como socio de un fondo de cobertura llamado
Long-Term Capital Management.
“La idea de esta empresa era que iba a basar sus
transacciones en principios matemáticos, tales como la ecuación de
Black-Scholes. Y realmente fue un éxito sorprendente, al comienzo”, dice
Stewart. “Fue superando a las compañías tradicionales muy notablemente y todo
se veía bien.”
Pero no terminó bien. Long-Term Capital Management se
encontró con, entre otras cosas, la crisis financiera rusa. La empresa perdió
US$ 4 mil millones en el curso de seis semanas. Fue rescatada por un consorcio
de bancos que habían sido reunidos por la Reserva Federal.
Y – en el momento – se convirtió en una noticia muy, muy grande. Todo esto
sucedía en agosto y septiembre de 1998, menos de un año después de Scholes
había sido galardonado con el premio Nobel.
Lecciones
Lecciones
Stewart dice que las lecciones del caso Long-Term Capital
Management son evidentes. “Se demostró la peligrosidad de este tipo de
transacciones basadas en algoritmos si no se vigilaban algunos de los indicadores
de que las personas más convencionales utilizaban”, dice. “Ellos [Long-Term
Capital Management] se comprometieron a seguir adelante con el sistema que
tenían. Y salió mal.”
Scholes dice que eso no es lo que sucedió en absoluto. “No
tuvo nada que ver con las ecuaciones y nada que ver con los modelos”, dice. “Yo
no estaba manejando la empresa, permítanme ser muy claro al respecto. No
existía la capacidad para soportar el choque que se produjo en el mercado en el
verano y otoño de finales de 1998. Así que fue sólo una cuestión de la asunción
de riesgos. No fue una cuestión de modelos”.
Esto es algo que la gente se sigue discutiendo una década
después. ¿Fue el colapso de Long-Term Capital Management el fracaso de los
métodos matemáticos para las finanzas o, como dice Scholes, fue simplemente un
caso de operadores financieros que tomaron demasiado riesgo contra el mejor
juicio de los expertos matemáticos?
Diez años después de Long-Term Capital Management, Lehman
Brothers se derrumbó. Y el debate sobre Black-Scholes es ahora un debate más
amplio sobre el papel de las ecuaciones matemáticas en las finanzas.