Martes 17 de abril 2012 by Frank Jiménez.
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La argentina Alicia Gallotti hace parte de una nueva ola de mujeres que se ha dedicado a explorar el tema de la infidelidad femenina. A lo mejor, cansadas de verse analizadas bajo una moral dictada por los hombres durante siglos, ellas se han dado a la tarea de buscar otras razones a sus devaneos fuera de sus noviazgos o matrimonios. Como se recuerda, la tradición ha establecido casi como un dogma que un hombre que engaña a su pareja es un macho, mientras que una mujer que pone cuernos es vista como una persona de dudosa ortografía. Según la escritora, hasta ahora la única infidelidad más o menos tolerada en la mujer es aquella en la que se enamora de otro, deja a su pareja y se compromete o se casa con él.
Ahora, esta periodista que tiene
en su haber más de una decena de exitosos libros sobre sexualidad como El nuevo
Kama Sutra ilustrado, Kama Sutra para la mujer y Placer sin límites, lanza Soy
infiel, ¿y tú? Te quiero…, pero me acuesto con otros, en el cual, como se lo
explicó a la agencia Efe, pretende “sacar a la luz la existencia de la
infidelidad femenina, una gran desconocida y nada aceptada aún entre la
sociedad, mediante testimonios de las propias mujeres”. Se puede decir que
Gallotti es una autoridad en infidelidad en el mundo de habla hispana, pues
desde hace varios años regenta en Internet Victoriamillan.es, reconocido como
“un sitio Web para infieles”, ya que allí acuden personas solteras y casadas en
busca de coqueteos o de aventuras amorosas o sexuales. Semejante herramienta le
permitió realizar una encuesta entre más de 50 mujeres entre los 25 y los 60
años, de la cual salieron a la luz hallazgos que desvirtúan mitos y explican
qué pasa en el corazón de las mujeres cuando se permiten una canita al aire.
En pleno siglo XXI, las dos más
grandes infieles de la literatura del siglo XIX, Emma Bovary, creada por
Gustave Flaubert; y Anna Karenina, del genial León Tolstoi, siguen gobernando
en el estereotipo de la fémina infiel. Presas ambas en matrimonios sin amor o
de conveniencia, son capaces de desafiar las duras imposiciones sociales y
hasta de sacrificar su maternidad por una poderosa razón: el gran amor que
sienten por sus amantes. La carga moral de su conducta, en el caso de Emma, y
el repudio social en el de Anna, terminan por llevarlas a la tumba. Se trata en
verdad de dos bellos y complejos personajes en quienes se resume la creencia
común de que mientras los hombres engañan para saciar sus deseos sexuales,
ellas lo hacen porque están sincera y ciegamente enamoradas de sus amados
prohibidos. Pero según el nuevo libro, el cual estará en Colombia en las
próximas semanas, ello es más mito que realidad. Al igual que sus contrapartes
del género masculino, la mujeres están tan abiertas como ellos a disfrutar de
una aventura de cama y nada más. La mayoría de sus encuestadas afirmó que no
estaban dispuestas ni a separarse ni a divorciarse cuando traicionaron a sus
parejas. Y como colofón a esta revelación agrega con ironía esta frase de un
autor anónimo: “Si las mujeres tuvieran relaciones sexuales solo cuando se
sienten presas del amor, la mayoría moriría célibe”.
Gallotti tiene razón al afirmar
que la infidelidad femenina es una gran desconocida y su nueva obra sirve para
refrescar la memoria: es un fenómeno que se ha dado siempre, como lo han
mostrado la literatura y el cine. Hoy sucede que está aflorando con mayor
naturalidad, explica, mientras que ayer se escondía porque no se quería
reconocer la promiscuidad femenina. Ello por una razón muy simple: “a los
hombres les cuesta aceptar que las mujeres puedan hacer lo mismo que ellos”.
Pese a esa terquedad masculina, los argumentos de la autora,
radicada en España, apuntan a que no hay muchas diferencias en la manera en que
uno y otro sexo son infieles. Una encuesta de la Universidad de
Florencia, en la que también se basa su nueva obra, mostró que 58 por ciento de
las mujeres confiesa haber engañado a su esposo o novio al menos una vez en la
vida, 65 por ciento manifestó haber tenido una aventura de una noche y 10 por
ciento confesó que había tenido relaciones simultáneas con su esposo y su
amante. Así mismo, 81 por ciento afirmó que coqueteaba con sus compañeros de
trabajo y dos de cada tres aceptaron que tenían fantasías eróticas con ellos.
Aunque altas y sorprendentes para muchos, estas cifras no igualan de todos
modos a las de los hombres. Pero si bien ellos siguen gozando de más amplias
libertades para conquistar en otros cercados, Gallotti acude a un dicho del
cantautor Joaquín Sabina que les da ventaja según el cual, si bien los hombres
engañan más que las mujeres, ellas lo hacen mejor. “Venimos de siglos de
aprendizaje. A la mujer, históricamente, no le ha quedado de otra que ser
infiel a escondidas”, dijo Gallotti hace poco en otra entrevista. El miedo a
ser repudiadas las ha llevado a desarrollar subterfugios muy eficaces para
mantener a salvo sus secretos amorosos.
El nuevo libro de la periodista argentina explora además qué
lleva a la mujer a poner sus ojos en un hombre distinto a su pareja. Su
reflexión al respecto incluye una variada gama de razones que va desde la mera
adicción a la seducción hasta la venganza. También es probable que lo haga
porque siente que ello la libera, compensa sus temores o la alivia de las
frustraciones de una relación en crisis. También hay quienes sencillamente se
dejan llevar y las que solo buscan sexo, como ya se anotó.
Las investigaciones de la escritora también señalan que a
partir de los 35 años las mujeres tienden más a mirar “para otro lado”. Además,
no es cierto que el grado de instrucción o el estatus socioeconómico determinen
los cuernos en las relaciones sentimentales: ellos están presentes en todas las
capas sociales y tanto amas de casa como empresarias pueden verse tentadas a
hacerlo.
“Lo único imperdonable de una
mujer infiel es que no lo disfrute”, declara Gallotti. Ella incluso cree que
esta conducta puede traer beneficios porque “al sentirte más deseada y
comprobar que eres activa en el ‘mercado amoroso’, puedes reavivar la pasión con tu
pareja y reforzar la autoestima”. Aun así, aclara que no está ni a favor ni en
contra del adulterio o el engaño, sino que más bien aboga por la franqueza en
la pareja.
Su libro, al decir de editores y libreros, promete ser un
éxito comercial. A propósito, Gallotti cree que si el tema de la infidelidad
vende tanto en los actuales días no responde a que la fidelidad sea un valor en
crisis. Lo que está en decadencia, opina, es la pareja monógama. “Hasta que no
se modifique el concepto de propiedad, el hecho de que mi mujer o mi marido es
‘mío-mío’, no avanzaremos”, advierte.
Es del todo reacia a creer que hay recetas para evitar que
una relación se quiebre por la intromisión de un tercero, pero su libro de
todas formas sí trae sugerencias que mejoren los pronósticos. “Lo que una mujer
nunca puede permitirse si se propone ser infiel es hacer algo que no quiera por
venganza, porque su marido se lo proponga (que también hay casos) o porque otro
se lo imponga”, le dijo a la agencia Efe. A los hombres, por su parte, les
aconseja dejar aflorar su lado femenino, porque eso les encanta a las mujeres.
También los exhorta a dejar de actuar como machos para retenerlas y que acepten
que ellas cuentan con los mismos derechos, hasta de ser infieles.
A ambos, por último, les recuerda que los dos géneros tienen
formas muy parecidas de pensar con respecto al amor y que por lo tanto cada
persona sabe cómo es su pareja y debe tomar conciencia de que la infidelidad
puede surgir algún día.
Fuente: Revistafucsia.com.co