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SANTO
DOMINGO.- Por primera vez tres mujeres aspiran a la vicepresidencia de dominicana
en un mismo proceso electoral, pero la participación femenina en la vida
política del país es casi nula.
Margarita
Cedeño, primera nominada a la vicepresidencia por el oficialista Partido de la Liberación Dominicana
(PLD), ha tenido el respaldo de sectores populares por la labor caritativa al
frente de su despacho como primera dama.
Chiqui
Vicioso, destacada poeta y personalidad de la cultura dominicana, es compañera
de boleta de Guillermo Moreno, por el partido Alianza País, quien lidera en
intención de voto a los otros tres partidos alternativos.
Luz
María Abreu, de Alianza por la
Democracia (APD), tiene también reconocidos méritos
profesionales y personales, aunque al igual que las otras dos, carece de una
larga trayectoria política.
Abreu
se ha destacado como defensora de los derechos de la mujer, promotora de
desarrollo de organizaciones sociales y de productores agrícolas, la aspirante
a la vicepresidencia por la APD
ha sido consultora y directora de instituciones de cooperación internacional.
La
lucha de la mujer dominicana por insertarse en el trabajo político, según
Listín Diario, se inició en 1962 con Josefina Padilla, luchadora
antitrujillista, reconocida como primera mujer latinoamericana en aparecer
junto a un candidato presidencial, en la boleta de Alfonso Moreno, por el
Partido Revolucionario Social Cristiano.
Padilla
desbrozó el camino para que una mujer fuera vicepresidenta de la República , según Milagros
Ortiz Bosch, la primera dominicana en lograrlo en el 2000, 38 años después.
Cada
una de ellas -señala Ortiz-, Margarita, Chiqui y Luz María son adecuadas a las
fuerzas políticas que las proponen, aunque en el caso de Cedeño ella es parte
de la exuberancia de los fondos públicos, los recursos, pero adecuada a la
actitud política en que se desenvuelve su partido.
La
socióloga Rosario Espinal percibe aspectos positivos y negativos a las
aspiraciones de Margarita.
Del
lado positivo, es importante que mujeres lleguen a posiciones de poder para ir
derrumbando los tabúes contra la participación política de las mujeres,
mientras del lado negativo, su ascenso confirma la vieja idea que las féminas
llegan con el bastón de un hombre.
Al
valorar a las tres candidatas, la doctora Espinal dice que refleja que se va
interiorizando la idea que se necesita mayor presencia de las mujeres en la
política.
Para
la diputada peledeísta Minou Tavarez Mirabal, Margarita ha venido haciendo
su trabajo como primera dama y eso, sin dudas, tiene un peso específico en el
imaginario colectivo.
Asegura
que es un caso excepcional porque casi todas las mujeres, las cuales han
llegado en el país a puestos electivos o de dirección han alcanzado sus puestos
sin esposos o parientes que las apoyen.
En 50
años celebrando elecciones en dominicana, la representación femenina en el
Congreso ha crecido a paso de tortuga y en algunos casos, como en el Senado,
que no fueron escogidas mujeres para la Cámara alta en 1990.
El
juez titular de la Junta
Central Electoral, José Ángel Aquino, en su ensayo Cuota
femenina y representación política en las elecciones de 2010, señala que se han
registrado altibajos, con un máximo de cuatro en 1970 y tres en 2010.
Aquino plantea que la competencia es desigual, por falta de regulaciones sobre
campañas electorales, poco acceso a los medios de comunicación y financiamiento
político que impera en nuestro medio.