Etiqueta.Educación.
Por Tatiana
Arévalo Dupont
Nota
del Editor: Tatiana Arévalo Dupont es
licenciada en psicología y en educación preescolar. Puedes seguirla en su
cuenta de Twister @misspreescolar
(CNNMéxico)
— Mi hijo no me hace caso… mi hijo no me escucha… me avienta
el plato cuando le doy de comer… me avienta sus juguetes cuando se enoja… se
tira al piso… me pega. Ya no sé qué hacer... ¿Cuántas veces escuchamos a los
papás decir eso?
Un berrinche
es una manera inmadura de expresar ira o enojo, pero nos muestra que nuestro
pequeño está formando su personalidad y comenzando con su independencia. Si tu
hijo no muestra ira o enojo cuando se le niega algo, le quitan sus juguetes y
no se defiende, hay más razones para preocuparse.
Todos los niños hacen berrinches,
pero la época en que esto es más común es en la edad preescolar. Como padres
nos podemos sentir enojados, impotentes o apenados.
Recuerda que
los niños preescolares, al estar en una etapa egocéntrica, demandan y quieren
todo, y lo quieren al momento. Los niños pequeños están en constante
aprendizaje y descubrimiento del mundo que los rodea, ansían tomar el control y
ser independientes, desean mostrar que son capaces de tomar sus propias
decisiones y no pueden hacer frente a no obtener lo que quieren.
Los
berrinches se presentan normalmente cuando se le dice al pequeño que NO. Pero
muchas veces, con tal de evitar esa escena, o por cansancio, se le concede lo
que pide, pero esa no es la solución, y lo único que se logra es confundirlo,
ya que piensa que con berrinches conseguirá todo.
Este tipo de
educación y mensajes contradictorios son peligrosos, y por eso, actualmente hay
tantos jóvenes que no obedecen, que se frustran ante cualquier fracaso y que no
respetan a los mayores. Muchos padres se sienten culpables por no dedicarle el
tiempo necesario a sus hijos (debido al trabajo) y creen que la mejor manera de
compensarlos es dándoles y dejándoles hacer lo que quieren. Esto se puede
corregir desde que son pequeños, y lo que se necesita es amor y disciplina (con
amor y paciencia, no con gritos y golpes). Dale amor y poca disciplina y se
formará un niño mimado; muéstrale poco tu amor y disciplínalo como si estuviera
en el ejército, y se formará una persona amargada y resentida.
El amor no
es consentir, ni es darle todo lo que quiere el niño, ese no es amor de padre.
Un padre que ama, a pesar de todo el dolor que pueda sentir en su corazón,
corregirá (con amor) a su hijo cuando lo necesite.
Para
prevenir los berrinches es muy importante que enseñemos a los niños a:
- Reconocer
y darle un nombre a sus emociones (estoy enojado, triste, frustrado, etc.).
- A esperar
turnos, no le cumplas todos sus caprichos (los hace sentir merecedores de todo
en el momento que quieren).
- Anticipa
las acciones que sabes que le molestan (si no le gusta taparse, dile “en 5
minutos salimos y nos tenemos que abrigar”).
- Lo más
importante es mantener la calma, que no vea que te desesperas, porque intentará
retarte más.
- Mantente
firme, no te dejes llevar por la desesperación o por compasión.
- Cuando son
muy pequeños, rápidamente se les puede distraer con otra cosa.
- Ignóralo,
siempre y cuando no sea un berrinche en el cual se pueda causar daño.
- Abrázalo,
es una manera de contenerlo ante su agresión, él mismo se asusta de esa rabia
que está sintiendo y con un abrazo se calmará (se sentirá seguro).
- Una vez
que termine el berrinche es importante que hables con él y le expliques lo que
pasó y que de esa manera no conseguirá lo que quiere.
- Si el
berrinche es en casa, llévalo lejos de donde inicio el berrinche y solo
obsérvalo. Si es en un lugar público, llévalo a un lugar donde puedan estar
solos, como el baño o el coche, habla con él o ella y espera a que se calme.
- Algo que
funciona mucho, pero a lo que no todos se atreven es imitarlo, si grita, tú
gritas, y si se tira al piso, también te tiras. De esa manera, se dará cuenta
cómo se ve con lo que está haciendo y hasta risa le dará.
Para
terminar, reitero la importancia de aceptar y darnos cuenta que los berrinches
son una parte normal del desarrollo y crecimiento, es muy difícil lidiar con
ellos, nos pueden impacientar y asustar, pero usando un método compuesto por
amor, paciencia, entendimiento y empatía, ambos podrán superar esta etapa.