Etiqueta.Noticia.
Haití podría aliviar siglos de pobreza,
desastres y enfermedades: en las montañas hay oro. Y también plata y cobre. Una
ola de perforaciones exploratorias realizadas en el último año reveló que hay
metales preciosos que podrían tener un valor de 20,000 millones de dólares en
las montañas del noroeste.
Una compañía minera realiza perforaciones en la actualidad
para ver cómo extraer esos metales. “Si las compañías mineras son
honestas y Haití tiene un buen gobierno, esta podría ser una forma de sacar el
país adelante”, declaró un funcionario minero.
TROU DU NORD, Haití. Su capital está cubierta de
escombros. El campo, tapado de árboles derribados, usados como combustible.
Pero la tierra podría aliviar siglos de pobreza, desastres y enfermedades en
Haití: En las montañas hay oro. Y también plata y cobre.
Una ola de perforaciones exploratorias realizadas en el
último año reveló que hay metales preciosos que podrían tener un valor de
20,000 millones de dólares en las montañas del noroeste. Una compañía minera
realiza perforaciones en la actualidad para ver cómo extraer esos
metales. En la vecina República Dominicana, los trabajadores se
aprestan a comenzar este año extracciones del otro lado de esta veta, en el que
parece ser uno de los depósitos de oro más grandes del mundo: 23 millones de onzas,
valuados en 40,000 millones de dólares.
El
presupuesto anual de Haití es de 1,000 millones de dólares y más de la mitad es
producto de asistencia extranjera. La principal fuente de inversiones
extranjeras son las remesas que envían los haitianos que viven en el exterior y
quienes el año pasado aportaron 2,000 millones de dólares.
El dinero generado por los minerales podría costear la construcción de carreteras, escuelas y redes de agua potable y de desagües para esta nación de 10 millones de habitantes, la mayoría de los cuales viven con poco más de un dólar diario. “Si las compañías mineras son honestas y Haití tiene un buen gobierno, esta podría ser una forma de sacar el país adelante”, declaró el director dela Oficina
de Minas Dieuseul Anglade. En un estacionamiento en las afueras de
la oficina de Anglade viven más de 100 familias en carpas desde el terremoto de
hace poco más de dos años. “El oro de las montañas le pertenece al pueblo de
Haití”, manifestó el funcionario. “Y lo necesitan”. La vulnerabilidad
geológica de Haití ofrece también muchas posibilidades. Enormes masas
tectónicas estrujan la isla con consecuencias horribles, pero las pronunciadas
fisuras entre ellas generan filones de oro, plata y cobre que son empujados
hacia afuera desde las calurosas entrañas del planeta. Los expertos bien saben
que las fallas de los terremotos a menudo tienen revestimientos de oro.
El dinero generado por los minerales podría costear la construcción de carreteras, escuelas y redes de agua potable y de desagües para esta nación de 10 millones de habitantes, la mayoría de los cuales viven con poco más de un dólar diario. “Si las compañías mineras son honestas y Haití tiene un buen gobierno, esta podría ser una forma de sacar el país adelante”, declaró el director de
Hasta hace poco, los haitianos no estaban al tanto de este
tesoro enterrado. Los depósitos minerales se encuentran en lugares remotos,
alejados de la capital. Pero inversionistas estadounidenses y canadienses ha
gastado más de 30 millones de dólares en años recientes en perforaciones,
campamentos para los trabajadores, nuevas carreteras, oficinas y estudio de
muestras.
La extracción propiamente dicha podría comenzar en unos
cinco años. “Cuando empecé a oír hablar de esto, me dije, ’¿minas
de oro?’. No puede haber minas en Haití”, expresó Michel Lamarre, un ingeniero
haitiano cuya firma SOMINE está a la vanguardia de las exploraciones. “Realmente
creo que esta es nuestra posibilidad de sostenernos por nosotros mismos y no
depender constantemente de las donaciones”. En una escarpada montaña
sobre el Atlántico se observan rocas brillosas recubiertas de un cobre oxidado
azul verdoso y en el piso hay piedras coloridas, indicios estos de que abajo
hay metales preciosos.
“Mire hacia abajo”, comentó el geólogo John Watkins. “Donde
hay humo, hay fuego”. Continuar
Leyendo [Hoydigital.com]