Lunes 23 De Julio 2012 by Frank Jiménez.
Etiqueta Noticia
Por Tony Perez
Son entendibles las dudas sobre el
rol de la comisión mediadora del grave conflicto surgido en Salcedo tras la
muerte a tiros de Héctor Ramón Medina López durante un confuso incidente, la
noche del 12 de mayo, víspera de las elecciones presidenciales; hecho precedido
por una serie de atentados a políticos en campaña en el municipio
nordestano.
Un mes después de tal suceso, en protesta por la falta de
aclaración del deceso y reivindicaciones sociales, el Frente Amplio de Lucha
Popular y el opositor Partido Revolucionario Dominicano (PRD) escenificaron,
por tres días, protestas violentas con un saldo de tres personas fallecidas y
al menos una docena de heridos a causa de tiros.
Una comisión fue creada el 15 de junio, y tuvo un gran
acierto de entrada, pero olvidado adrede por el oportunismo político y
económico vernáculo: gestionar el cese de la protesta sangrienta, que ya era un
clamor nacional, y comenzar a buscar soluciones a las demandas sociales, sin
contar el comedor económico cerca del suburbio El Matadero; la dotación de
personal y equipos al cuartel y la ampliación de la comisión investigadora del
Ministerio Público.
Invaluable la inversión de tiempo y las buenas intenciones
de ese organismo presidido por el párroco Robinson Mejía e integrado por representantes
Colegio de Periodistas, Colegio Médico, Asociación de Comerciantes, la
gobernación, Ministerio Público e Interior y Policía y uno de la sociedad civil
que hace de vocero. Pero dos meses y medio después del primer muerto, el
Ministerio Público, a través de su representación, no han instrumentado
expediente alguno. Se alega carencia de testimonios y no sé cuántas cosas más.
Y eso llama mucho la atención toda vez que el FALPO y el PRD, conforme sus
discursos mediáticos harto acusatorios, hace rato que hubieron de convertirse
en parte civil con las evidencias que dicen poseer en las manos. O ser
conminados por la autoridad para presentar las pruebas. Ni tan difícil seria si
autoridad y oposición coordinaran acciones judiciales, con pruebas, sin espectáculos
de mal gusto.
De cara al país, la comisión mediadora carga sin embargo con
la irresponsabilidad de funcionarios oficialistas, que se pasan de
parsimoniosos con el caso. Pero también de la oposición que juega más al show
mediático. Es que es más fácil aprovecharse de la ignorancia de los pendejos,
apelando a viejos estereotipos para derivar culpas y aniquilar moralmente a
quienes de buena intención accedieron a mediar.
Hace décadas que el concepto comisión está desacreditado en
República Dominicana. Es tan mala su fama que mucha gente, de entrada, echa
rayos y centellas, sin reparar en historial ni intencionalidades de los
integrantes, cuando la autoridad dispone la creación de una.
Predomina el estereotipo de que son organismos natimuertos,
integrados solo para apaciguar ánimos enardecidos y sembrar olvidos en la
población.
Y no es para menos.
Me contó un funcionario del Ministerio Público del gobierno
perredeísta presidido por Antonio Guzmán (1978-1982) que fue comisionado para
viajar al municipio Pedernales a investigar una denuncia del gobernador Ruperto
Vólquez Medrano acerca de un fuerte contrabando de azúcar y otros productos a
través de la frontera dominico-haitiana. Y me confesó que había ido con la
encomienda de desmentir la delación del ejecutivo aunque fuese cierta. Cuando
le pregunté sobre esa maldad a un hombre considerado muy serio en la comunidad,
solo me susurró que “se trataba de una decisión política”. Parte de los
pedernalenses cree que la muerte súbita del gobernador fue la consecuencia
inmediata de la vergüenza sufrida por el desmentido público que le hizo su
gobierno.
Las decisiones políticas descabelladas como la citada son
comunes; más no son exclusivas de los partidos de derecha ni del poder
establecido. Abarcan a la izquierda y pueden adquirir matiz violento conforme
su radicalismo. A menudo se decide en la cúpula de acuerdo a posiciones
políticas, las cuales no coinciden necesariamente con la verdad ni con los
intereses del pueblo.
Salcedo tal vez se mueva en esa tensión. Y mientras siga
así, bajo la sombra de la irresponsabilidad, solo veremos más pobreza, más falta
de educación, más problemas de salud, más drogas, más alcohol, más francachela,
más delincuencia, más violencia, más inseguridad, enriquecimiento de unos
cuantos vivos… y un pueblo insufrible.
tonypedernales@yahoo.com.ar