Martes 26 Febrero 2013 by Frank Jiménez.
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El llanto es una de las maneras que tienen los bebés de comunicarse, aunque a veces resulte bastante complicado interpretar qué es lo que quieren transmitir.
Para facilitar esta tarea un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Murcia (España) y la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) ha descubierto que cuando los bebés lloran con los ojos abiertos es porque sienten miedo o enfado, y cuando los mantienen cerrados es porque les duele algo.
En la investigación, en la que se estudió el llanto de 20 bebés de entre 3 y 18 meses de edad, se analizaron las diferencias en el patrón del lloro provocado por tres emociones fundamentales, el miedo, el enfado y el dolor.
El resultado, publicado en la revista ‘Spanish Journal of Psychology’, revela que las principales diferencias se presentan en la actividad ocular y en la dinámica del llanto, de modo que, cuando están enfadados, la mayoría de los bebés mantiene los ojos entreabiertos, con una mirada aparentemente sin dirección o, por el contrario, fija.
Si lo que experimentan en cambio es miedo, los ojos permanecen abiertos casi todo el tiempo, a veces mueven la cabeza hacia detrás, y el llanto aparece de manera explosiva.
Pero si lo que sienten es dolor, lloran con los ojos cerrados prácticamente todo el tiempo y, en los pocos momentos en los que están abiertos, la abertura es mínima. Además, muestran un alto grado de tensión en la zona ocular y fruncen el ceño.
En lo que se refiere a la dinámica del llanto, si se trata de enfado tanto los gestos como la intensidad del lloro se van incrementando gradualmente, mientras que en el caso del dolor y el miedo aparecen en su máxima intensidad desde el primer momento.
Por otro lado, la investigación revela que los adultos no identifican adecuadamente qué emoción es la que induce al llanto, especialmente cuando se trata de enfado y miedo. Sin embargo, aunque los padres no sepan reconocer bien la causa, cuando los bebés lloran porque les duele algo provocan en los adultos una reacción afectiva más intensa que cuando lloran por estar enfadados o tener miedo. El dolor es por tanto la emoción más fácil de reconocer, lo que puede tener una explicación adaptativa ya que el llanto es una advertencia de una amenaza potencialmente grave para la salud o la supervivencia y requiere una respuesta más urgente.