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La radiación
solar puede, además de broncear la piel, causar quemaduras y un envejecimiento
precoz. Como una imagen vale más que mil palabras, la revista ’The New England
Journal Of. Medicine’ muestra un caso en el que el efecto dañino del sol es más
que evidente:
Sólo hay
que comparar un lado de la cara con el otro y se encontrarán, en menos de cinco
segundos, las diferencias.
En cada
número de esta prestigiosa revista médica se publica una sección que se titula:
’Imágenes en Medicina’. Suelen ser imágenes obtenidas con radiografías, TACs o
resonancias magnéticas de diferentes tipos de trastornos, como los problemas de
la piel, bien primarios o derivados de alguna enfermedad más generalizada.
En un reciente número se
publicó esta fotografía que reproducimos ahora. Es la de un varón de 69 años
con el lado izquierdo de su cara muy diferente del de su lado derecho. El
hombre fue camionero durante 28 años y recibió durante muchas horas diarias la
luz del sol por la ventanilla izquierda de su vehículo.
El resultado
es un problema que se conoce como dermatoheliosis unilateral y demuestra el
poder de la radiación ultravioleta para envejecer la piel. Tal y como explican
Jennifer R.S. Gordon y Joaquín C. Brieva, dermatólogos de la Universidad de
Northwestern (Chicago, EEUU), al paciente se le recomendó que usara protectores
solares, retinoides en crema y que vigilara la aparición de posibles lesiones nuevas
que pudieran ser cáncer.
Zonas más expuestas
"La
crema que es más efectiva contra el envejecimiento es la que lleva un filtro
solar alto", afirma José Luís López Estebaranz, jefe del servicio de
Dermatología de la
Fundación Hospital Alcorcón. Según este especialista, cada
vez llegan más personas a la consulta por envejecimiento precoz. "Estamos
viendo sobre todo problemas en antebrazos, escote y piernas. Son las zonas más
expuestas a la luz, y puede aparecer dermatoporosis, un trastorno que se
manifiesta con zonas pigmentadas, manchas rojas y debilidad excesiva de la
piel", asegura.
Otro problema que da con frecuencia
es la nuca romboidal. "Se trata de la aparición de arrugas en rombo, muy
profundas, en la zona del cuello", explica.
De ahí, que este dermatólogo
insista en llevar una correcta fotoprotección, no sólo con cremas protectoras
sino con gorros, gafas y manga larga cuando el sol aprieta. "Y no sólo
cuando se va a la piscina o la playa. Hay zonas como el escote o la cara que
están expuestas todos los días del año. El mejor ejemplo lo ves en los
ancianos, que tienen la piel de las zonas no expuestas al sol, como las nalgas,
lisa y elástica, y de apariencia mucho más joven que la del resto del
cuerpo", incide López Estebaranz.
Quizás camioneros o aficionados
a las cabinas de bronceado se lo piensen un poco más cuando miren la fotografía
de este paciente y comprueben lo que puede hacer el sol cuando la exposición es
constante y excesiva.