Sábado 14 de abril 2012 by Frank Jiménez.
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Mi
vida, ¿una cherry en el heladito?… Cariño, te preparé una cena deliciosa
con vinito y después a ver películas… Amor, chocolatitos para endulzarnos la
vida. ¡Umm, El reloj sigue su paso imparable. Las parejas se apapuchan y
comen rico. Se juran amor eterno entre pasta, arroz, cervezas y dulces. Y así,
entre cariñito y cariñito, los chichos de grasa van aflorando. Jum, es casi
como causa y efecto.
Al
final, el amor y las libras se toman de la mano.
Todos
lo saben, muchas parejas lo han experimentado. Es más, cuántos no se han
sentido identificados con esta frase: ¡Cómo has cambiado desde que estás
enamorá (o)!
A que
muchos, ¿verdad?
La
relación entre el amor y la gordura, una fusión que ocurre en la zona
confortable de una pareja, es tan real que se comprobó de forma empírica.
Se
trata de un estudio realizado por la
Universidad de
Queensland, en Australia, que concluyó que cuando una persona asume
un compromiso estable de pareja, engorda entre 13 y 15
libras .
Las
razones para dicha transformación pueden ser varias, según expertos consultados
por Primera Hora. Pero, en general, el estudio las resume: continuas
salidas a restaurantes, un estilo de vida
sedentario, consumo de más calorías de las necesarias y la
famosa zona de confort que alcanzas cuando te sientes seguro en tu relación.
Claro, no podemos obviar que contribuye el alivio emocional
que produce el no tener sobre sí la presión de conseguir una pareja.
La
nutricionista Ada Laureano definió dos componentes que pueden llevar a una
persona a aumentar de peso cuando se siente estable en una relación
de pareja. Una de ellas, dijo, está probada y otra es, hasta cierto
punto, especulativa.
El
hecho de las salidas y cambios en el patrón de alimentación, sin duda, pueden
ser factores que llevan a muchos a echar unas libras de más, pero lo que
sí está establecido que contribuye al aumento de peso es el
elemento hormonal.
La
profesora de la
Universidad del
Turabo explicó que los humanos producimos unas hormonas llamadas catecolamina,
cuyos niveles se reducen gradualmente cuando se deja de hacer
ejercicios.
Esta
disminución hormonal, a su vez, provoca una merma en los niveles de
satisfacción que termina siendo compensada con el consumo de comida. “Cuando la
gente no hace ejercicio, que sucede cuando te casas, los niveles de la
hormona bajan, los niveles de satisfacción son menores y la persona
siente la necesidad de placer y lo hace comiendo”, detalló.
Hay
otros estudios que no le atribuyen el cambio de peso necesariamente al amor,
sino al paso de los años. Aunque, si estás casado, engordarás un poquito
más.
Un
estudio de la
Universidad de
Chapel Hill, en Carolina del Norte, reflejó que las mujeres aumentan unas 15
libras y
los hombres 24. Pero si están casadas, ellas suben 24 y ellos 29
libras .
Ojo con la comodidad
Al
psicólogo Andrés Colberg le es plausible la explicación de que estar en
una zona de comodidad provoca cambios en la apariencia física de una
persona enamorada.
Advirtió,
sin embargo, que esa comodidad puede ser letal para cualquier relación de
pareja. “Es como el arsénico; en pequeñas gotas puede ser un gran
antibiótico, pero en grandes cantidades te mata”,
expresó el experto.
Cierta
dosis de comodidad es imprescindible en toda relación, pues la
pareja siente que tiene metas e intereses en común, lo que
les provee estabilidad. Sin embargo, exceder la dosis, no sólo es
perjudicial para la salud física de la persona, sino para el idilio. “Más
allá de lo justo y necesario, puede convertirse en algo tedioso”,
agregó.
Estar
en esa zona puede llevar a la persona a descuidar su imagen física ante la
aparente seguridad de que esa persona estará ahí para toda la vida. “Las
personas deben estar actualizando la utilidad de permanecer con su pareja
porque el amor hay que aterrizarlo en actos concretos”, señaló.
Para
el psicólogo Carlos Sosa, el estudio no es un reflejo de la realidad
social de Puerto Rico. Aquí, dijo, le damos más importancia a lo
que es la imagen física, por lo que, a su entender, no son muchas las
parejas que caen en el aumento de peso.
“Puede
ser que cuando ya no exista el temor y se sientan completamente seguros puede
llegar una etapa en donde coman más y puedan engordar, pero no creo que
sea un comportamiento típico entre los puertorriqueños”, apuntó.
Sin
embargo, reconoció que el patrón destacado por el estudio puede
darse en la etapa del matrimonio cuando llegan los hijos, los compromisos
económicos y las prioridades cambian para la pareja.
“Se
desbordan más a la economía y se descuidan en muchos aspectos o se compensan
con la comida y el tipo de alimentos que consumen. El confort puede llevar a
una persona a engordar”, apuntó.
La
realidad es que esto no tiene por qué pasarte a ti y a tu pareja. Para
evitar caer en la trampa mortal, intenten mantener una rutina de ejercicios que
puedan realizar juntos.
A la
hora de comer fuera, compartan platos o seleccionen aquellos
que sean bajos en grasas. Eviten salidas tarde en la noche y opten
por actividades al aire libre en donde ejerciten la mente y el
espíritu, piezas claves para mantener esa chispa que no te llevará a
satisfacerte con comida, sino con el puro amor de tu pareja.
DE:
primerahora.com