Domingo 15 de abril 2012 by Frank Jiménez.
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Las mujeres tienen una mayor
confianza sobre su cuerpo durante esta etapa de su vida, y eso podría atraer
más a los hombres: especialistas
Hace un par de años, cuando entrevisté a
Annie Lennox, estaba enormemente embarazada, con nueve meses; algunas partes de
mi cuerpo estaban hinchadas hasta ser irreconocibles, y otras se dirigían hacia
direcciones a las que no se supone que deberían de dirigirse.
Mis senos se desplomaban hacia los lados,
mi cara estaba toda hinchada; contaba una, dos… no, ¡tres! pliegues debajo de
mis ojos. Y luego estaba mi ‘pancita’, una cúpula inmensa que hacía que Lennox,
a mi lado, pareciera una espiga.
¿Jessica Simpson en la portada de Elle? No,
nada parecido. Yo no era sexy.
Pero algo raro ocurrió horas después de ese
encuentro con Lennox, mientras buscaba aguacates en una tienda. Un hombre, se
acercó. Tenía 40 y tantos años, estaba bien afeitado, y vestía un traje gris
impecable.
“¡Felicidades!”, dijo, radiante. “¿Cuántos
meses tienes?”.
“OH, mi parto es en tres semanas”,
contesté.
“Debes estar emocionada”, dijo. No le dije
que realmente no es emocionante necesitar una carretilla y tres físico
culturistas para poder levantarte de la cama en la mañana.
“¿Es el primero?”.
“M Hu”.
Normalmente esa conversación terminaría en
ese punto. Pero mi nuevo amigo, curioso, se negó a ceder. Tenía más preguntas.
¿Es niño o niña? ¿Te sientes bien?
Mi instinto me decía que había algo más, y
cuando estás embarazada, tus instintos son muy ruidosos. Había algo detrás de
su sonrisa encantadora, su persistencia, y la mirada de urgencia en sus ojos.
El tipo creía que yo era sexy.
¿Pero cómo podía pensar eso? Quiero decir,
me veía como un hipopótamo. ¿Se sentía atraído por lo obvio de mi fertilidad?
¿Sentía algo por los pantalones de maternidad? ¿Cómo es posible que cuando
estás embarazada eres capaz de atraer a chicos bien vestidos al azar en el
pasillo de las frutas y los vegetales?
“Hay algo en estar embarazada que te da
esta sensación de confianza estando cómoda en tu propia piel”, dice la
educadora sexual Logan Levkoff. “La ida de tener que ejercitarse hasta que te
pongas azul y estar delgada para caber en ropa pequeña, te hace pensar ‘este no
es el momento’. Y existe algo sobre adueñarte de eso y de tu propio cuerpo… y
la gente lo reconoce”.
Levkoff, quien escribió el libro How To Get
Your Wife To Have Sex With You (Cómo hacer que tu esposa tenga sexo contigo),
también señala que un apetito voraz por la comida, cuando estás comiendo por
dos también se traduce a un apetito por otras cosas; la vida, en general, y por
supuesto, el sexo.
No es un secreto que el aumento de hormonas
en el embarazo puede exaltar a una mujer embarazada. He escuchado a esposos
decir que el sexo con sus esposas embarazadas es el mejor que han tenido. Pero
eso es dentro de una relación comprometida. Uno de mis amigos solteros me dijo
una vez que tener sexo con una mujer embarazada estaba en lo alto de su lista
de cosas por cumplir.
Le pregunté a mi amigo Marco Contini, padre
de tres hijos, italiano, y que tiende a ser muy directo sobre las cuestiones
sexuales. Admitió que encuentra a las mujeres embarazadas atractivas. Y todo
empieza con “el brillo”.
“Tan banal como puede parecer, tiene algo
que ver con la luz”, dice.
“Entre otras mujeres que no están
embarazadas, una mujer embarazada sí brilla. Si piensas sobre eso, es
técnicamente absurdo, ya que a menudo el brillo viene con signos visibles de
fatiga y granos”.
Y pies hincados. Y estrías. Y estallidos de
ira que van cambiando.
“Otro aspecto mucho más obvio son los
senos”, dijo Marco. “Pero eso sólo aplica a las mujeres que uno ya conoce para
que notes el cambio”.
Sí, sí. Los senos. Los senos se hacen más
grandes durante el embarazo, transformando incluso a las mujeres con pocos pechos
en Sofía Vergara. Pero fue el siguiente comentario de Marco el que me dejó
pensando: “Una mujer embarazada siempre trae una mezcla rara de atracción
física y deseo de ser protectora”.
Protectora. ¿Incluso cuando la mujer no
carga a su hijo? ¿Podría haber algún tipo de hechizo biológico que funciona
aquí?
Se sabe que las feromonas emitidas por una
mujer embarazada suprimen los niveles de testosterona de su pareja masculina e
incrementan su producción de prolactina hormonal. Estos cambios pueden jugar un
papel en la formación del “cerebro de papá”, un estado que hace que el padre se
arraigue a la madre para que cuide de ella y del bebé después de su nacimiento,
dice la neuropsiquiatra, la médico Logan Brisen diñe, autora de The Fúmale Barín
(El cerebro femenino) y The Male Barín (El cerebro masculino).
Sin embargo, Brisen diñe señala que no hay
evidencia de que las feromonas puedan trabajar rápidamente en los humanos
mientras te encuentras en el pasillo de vegetales.
Brisen diñe dice que los hombres están conectados
para escanear los signos reveladores de que una mujer es fértil: una figura en
forma de reloj de arena, pechos y abdomen plano que señalan que no ha sido
embarazada por alguien más. ¿Por qué, entonces, hay algunos hombres atraídos
sexualmente a mujeres con un abdomen que no es plano?
“Cuando estás muy embarazada hay una
evidencia innegable de que tuviste sexo con un hombre”, dice Brisen diñe. “Y
eso puede ser excitante. Es como vestir un cartel en tu cuerpo que dice: ‘¡Tuve
sexo!’”.
Otra cosa que un vientre de embarazada
puede decir: ¡Estoy segura!
“El hombre puede sentir que quizá puede
coquetear con ella en alguna forma y que no lo tome de mala manera”, dice Brisen
diñe. “O porque ya está embarazada [no tiene] que preocuparse por la
anticoncepción. Estas cosas puede que no se hagan a conciencia en el hombre que
te está mirando de reojo pero pueden estar filtrándose en la parte posterior
del cerebro en alguna parte, diciendo que eres un blanco seguro”.
Lo sé. Las mujeres embarazadas que leen
esto se están encogiendo. Es un poco asqueroso. El sexo puede ser lo último en
lo que piensas cuando has estado estreñida por ocho días y tienes una vejiga
hiperactiva.
No podemos olvidar que también está el
ángulo fetichista. Una abundante pornografía de embarazadas en línea prueba que
hay un contingente de población con deseo por una mujer embarazada que va más
allá de la pura curiosidad. (Recuerda que los fetiches existen para todo tipo
de cosas: pies, colas de caballo, pingüinos, lo que sea). Brisen diñe dice que
algunos de sus pacientes sí expresan un interés erótico en mujeres embarazadas.
Un estudio publicado en The Journal Of.
Sexual Medicine en 2011 sugiere que hay una conexión entre la atracción sexual
a las embarazadas y una exposición a mujeres embarazas o en periodo de
lactancia en los primeros años de vida. El estudio encontró que una preferencia
por las mujeres embarazadas o que están en periodo de lactancia es más común en
individuos que tuvieron hermanos cuando eran más jóvenes; la exposición a una madre
embarazada entre los 18 meses y los cinco años pudo haber dejado una huella que
se manifiesta en la etapa adulta.
Sí, es fascinante. Pero dejemos a un lado
estudios, biología evolutiva y listas de cosas por cumplir por un segundo.
Recuerdo esa sensación. Esa facilidad para
relajarte. A pesar del peso, me sentía casi ligera cuando estaba embarazada.
Estamos tan deprimidas por nuestros cuerpos la mayoría del tiempo y el embarazo
te protege de esas cosas sin sentido (si lo permites). Comía M&Ms de cacahuate
por montones, amaba mi figura, celebraba la vida que crecía dentro de mí
sonriendo más y parándome más erguida que nunca; aunque pudo haber sido mi
buena postura la que me previno de caerme.
“Ser este tipo de supermujer curvilínea
(mientras estás embarazada) es algo que quizá aprovechamos lo suficiente”, dice
Levkoff. “Y si pudiéramos encontrar una manera de equilibrar algunos de esos
sentimientos, esa confianza en nuestra vida. Creo que probablemente sería un
poco mejor”.
Una parte de mí realmente extraña a esa
gran descarada con todo su gran tamaño. Pensaré en ella la próxima vez que
escoja aguacates en el supermercado, y quizá me pellizque para que me pare un
poco más erguida, sonría un poco más y le guiñé el ojo a alguien.